MODELO DE ATENCIÓN

El ideal para la mayoría de los pacientes es estar su domicilio, rodeado de sus seres queridos, con libertad de horarios, alimentos y costumbres, y no encerrado en un hospital, con tubos y sueros que finalmente no van a ayudarlos a “SANAR”, sino sólo postergar la agonía con el desgaste físico, emocional, material y económico que representa para todos.

El paciente puede estar en su casa con el apoyo de un equipo multidisciplinario conformado por un médico para control de dolor y síntomas, una enfermera que capacita a los familiares como cuidadores para evitar el desgaste prematuro del cuerpo, un tanatólogo para atender las emociones y duelo que viven tanto el paciente como los familiares y un trabajador social para detectar las necesidades de redes de apoyo. Todos ellos trabajan de manera interdisciplinaria.

Apoyar a los familiares para que puedan HONRAR, AGRADECER, PERDONAR Y DEJAR IR y así puedan elaborar su cierre y despedida, les permite vivir la muerte del ser amado con dolor pero sin sufrimiento, readaptándose a la vida cotidiana de manera casi inmediata después del fallecimiento.